Alta costura francesa invierno 2018, el momento del cambio y la apertura norteamericana.

En los desfiles de alta costura francesa invierno 2018 hubo un momento histórico con dos etiquetas norteamericanas en el target del cambio.

La alta costura francesa se rige por reglas que marca la Cámara Sindical de la Moda. Ahora bien, el mundo se rige por las causalidad, la casualidad no existe, por eso en la semana más couture de Francia 2 firmas norteamericanas, de peso, abrieron París Fashion Week.

Proenza Schouler y Rodarte presentaron sus colecciones prêt-à-couture Verano 2018 el primer día de la semana de moda de alta costura invierno 2018, un avance que demuestra que estamos en presencia de algo nuevo, diferente, que no estaba previsto. Un momento histórico que es coherente con una coyuntura internacional: el feminismo, el no gender, la multiplicidad racial y las unificaciones de todo tipo. Ahora también se mezclan temporadas, continentes y colecciones que no responden a los calendarios que supimos conocer, sin que por eso dejen de ser estrictamente oficiales.

Mientras en Europa todavía hay países que no dejan entrar a los inmigrantes de manera cruda y casi perversa, París y la Cámara Sindical de la moda francesa le dieron la bienvenida a dos estandartes de la moda norteamericana con colecciones que refrescaron el comienzo de la semana. Son diseños nuevos, a la altura de los desfiles couture, aquellos donde se destacan detalles a mano, exclusividad, horas de trabajo y premisas y conceptos que le son ancianos. Porque la alta costura francesa invierno 2018 todavía es eso.

Por un lado Proenza Schouler sacó lo mejor en diseños exquisitos, femeninos y diferentes en una nueva silueta. Siguen apostando a los volados y las aberturas, pero esta vez se volvieron más femeninos y elegantes sin perder el foco de su estilo. El cuerpo sigue en la mira y se destaca en vestidos de día y de cóctel, y en dos piezas armados de manera tal que parecen una sola prenda con desniveles, irregularidades y aberturas originando fabulosas siluetas al bies. Mientras los volados grandes flamean los pequeños dan textura y compiten con otro denominador común: los tajos delanteros y traseros que despejan el paso y seducen desde la piel que asoma al andar. Mención aparte para los zapatos siempre chatos, con apliques que sonaban al caminar, con (más) volados y recortes redondeados.

 



 

El segundo desfile que viajó con pasaporte desde EEUU es el de Rodarte, donde las hermanas Laura y Kate Mulleavy recrearon una fantasía en vestidos de día, vestidos de noche y equipos que literalmente florecieron en un jardín parisino. El show ostenta el lado comercial de la moda norteamericana y también lo sofisticado y exquisito de la moda francesa, más precisamente la couture. Estampas y colores compiten con materiales que revelan el cuerpo y se exceden en enormes volados al bies que extienden la silueta. Lo más nuevo llega con las camperas motoqueras y los pantalones con frunces originados por piercings de perlas y hebillas con moños metálicos. Es un verdadero aquelarre de flores como print y como parte del estilismo de cada pasada. El andar de las modelos fue con botas de pitón con aires texanos.

 


alta costura francesa 2018


 

Ambas firmas fueron las grandes triunfadoras del día del primer día de la alta costura francesa invierno 2018, donde brilló la nueva moda norteamericana con una versión y una estéticas que la hacen grande como muchos quieren que vuelva a ser la que algunos suponen fue la tierra prometida.

En febrero pasado en el debut de Raf Simons en Calvin Klein, se saboreó un exquisito show de moda con mensajes nada subliminales que mostraron que EEUU ya no es lo que supo ser. La canción This is not America de David Bowie a lo largo del desfile marcó el momento más político de la industria de la moda desde que asumió Donald Trump.

En una época donde los paradigmas caen secos como pajaritos bajo el ardiente sol de la siesta de verano, ¿acaso EEUU ya no es la tierra prometida que supo ser?

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